Washington (RRC): El presidente Donald Trump ha ordenado el despliegue del USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande y avanzado del mundo, al Caribe como parte de una escalada en la campaña contra el narcotráfico en América Latina. Esta decisión fue anunciada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, en un comunicado oficial publicado en X (anteriormente Twitter). El objetivo declarado es «desmantelar organizaciones criminales transnacionales (TCOs) y contrarrestar el narcoterrorismo» en defensa de la seguridad de EE.UU. y el hemisferio occidental.
El USS Gerald R. Ford es un portaaviones nuclear de clase Ford, con más de 100.000 toneladas de desplazamiento, capaz de transportar hasta 90 aeronaves (incluyendo cazas F-35 y F/A-18). Se considera el buque de guerra más grande jamás construido por la Armada de EE.UU.
Viaja acompañado de un crucero, tres destructores de misiles guiados (clase Arleigh Burke, como el USS Mahan, USS Winston S. Churchill y USS Bainbridge), y un ala aérea con más de 5.000 efectivos. El grupo se redirige desde Europa (actualmente en el Mediterráneo) hacia el área de responsabilidad del Comando Sur de EE.UU. (USSOUTHCOM), que cubre Sudamérica y el Caribe. Se espera que llegue en varios días.
Esta medida llega en medio de una serie de ataques letales contra embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas:
Desde principios de septiembre, EE.UU. ha realizado al menos 10 strikes en el Caribe y el Pacífico oriental, hundiendo barcos operados por cárteles como el Tren de Aragua (designado como organización terrorista extranjera por la administración Trump).
El strike más reciente, anunciado el mismo 24 de octubre, ocurrió durante la noche contra una lancha rápida en el Caribe, matando a seis personas a bordo. Esto eleva el total de fallecidos a 43 en estos operativos.
La administración Trump justifica estos ataques como parte de un «conflicto armado» bajo la autoridad de la Ley de Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF) post-11 de septiembre, comparando a los narcotraficantes con terroristas como Al Qaeda. Sin embargo, no ha solicitado una declaración de guerra formal al Congreso.
Esta operación representa una de las mayores movilizaciones navales de EE.UU. en el Caribe en décadas, con implicaciones geopolíticas amplias.
